El USO PÚBLICO de un área protegida comprende el conjunto de actividades relacionadas con el acceso de
visitantes para que conozcan y disfruten de los valores ecológicos del lugar sin afectar negativamente su conservación. Esto incluye en forma especial la recreación y el ecoturismo, pero
también muchas otras actividades como los deportes en la naturaleza, la educación e interpretación ambiental,
la investigación científica o la fotografía de naturaleza, por mencionar algunas.
Si bien la mayoría de las áreas protegidas administradas
por el Estado incluyen por ley el uso público entre sus objetivos, para las Áreas Protegidas Privadas (APP) esto
es solamente una opción de desarrollo sujeta a los intereses y expectativas de cada propietario, y depende
de su compatibilidad con otros objetivos y formas de aprovechamiento contemplados para el desarrollo del
área.
Si el uso público tiene un importante papel que jugar en el financiamiento las APP, es fundamental que las actividades asociadas se realicen de manera responsable, asegurando en todo momento.
que sean sustentables. Es decir, que los impactos
ambientales derivados del uso público no pongan
en riesgo el objetivo de conservación del área.
Los impactos derivados del uso público se asocian tanto
a la presencia de los visitantes como a la construcción
de infraestructura e instalaciones (caminos, senderos,
edificaciones, sitios de camping, tomas de agua,
desagües u otras obras menores) cuya localización
exacta debe ser estudiada cuidadosamente para
minimizar los riesgos.
Para el desarrollo sustentable del uso público en un APP
se requiere de una planificación especial que siga los
siguientes pasos:
• Recopilar antecedentes del APP. Se requiere
información de terreno y mapas que permitan
determinar las potencialidades y riesgos que plantea
el uso público con relación a los objetivos de
conservación. Cuanto mejor sea el conocimiento del
APP y del perfil de los visitantes, más sencillo será
diseñar métodos para prevenir la degradación
ambiental.
• Ordenar el predio. Es necesario delimitar en el
terreno aquellas zonas donde el uso público está
admitido, así como aquellas con restricciones de
acceso a visitantes (ver Recuadro 1). En la medida de
lo posible, se debe distinguir el tipo de actividades
que se pueden desarrollar en cada zona de manejo:
construcción de equipamientos permanentes y áreas
de uso recreativo, construcción de senderos, áreas de
investigación, entres otras.
• Diseñar medidas específicas de prevención y
mitigación de impactos. Estas medidas deben
aplicarse en cada una de las zonas, teniendo en
cuenta algunas de sus características específicas, tales
como accesibilidad, estado de conservación,
fragilidad y presencia de valores ecológicos, entre
otros.

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