Por Lía Lamamy – Directora de las carreras de Turismo y Hotelería UTN

Empezó marzo y mientras la mayoría de los argentinos ya está luchando con las ajetreadas jornadas laborales o el comienzo de la escuela, disponerse a viajar es la mejor opción. ¿Por qué no?

Sin duda el mayor atractivo que posee marzo, para quienes pueden organizar sus vacaciones, son las excelentes tarifas y la posibilidad de disfrutar de los lugares sin tantos turistas alrededor.

Si siempre hemos elegido temporada alta para salir de nuestros hogares con la valija preparada, si nos vamos en el codiciado enero o en el también buscado febrero, el panorama es otro.

Es que tal vez un fenómeno digno de análisis sociológico es la necesidad que tenemos de vacacionar, en muchas ocasiones, rodeados de mucha gente. Y hasta en ciertas circunstancias de quienes conocemos. Así es como los destinos cercanos se tornan sucursales de las grandes ciudades donde encontramos en la playa a nuestro jefe, amigos, y familia.

Ese modelo existe y es válido universalmente. De hecho el mes de mayor estacionalidad existe en todos los países del mundo definido por recesos profesionales y de administración. Pero, quienes forman parte de este modelo deben pagar las tarifas más altas y luchar con la disponibilidad.

En cambio, marzo es distinto. Es un mes, junto con abril, repleto de virtudes, que no siempre conocemos. Los climas generalmente son más agradables. Y ¡ni hablar de las tarifas! La estacionalidad está tan marcada que se pueden encontrar precios de pasajes de avión de entre un 30% o un 40% más baratos.

Es que desde el 15 de diciembre hasta el 15 de febrero, todas las tarifas de avión independientemente el destino que escojamos son más caras en la Argentina.

Este mes, por ejemplo, para ir a Buzios, Brasil, podemos conseguir paquetes de unos 200 dólares más baratos que si los hubiéramos contratado en temporada alta. Estos combos suelen incluir unas 7 noches de hotel all inclusive, más aéreo y traslados. Lo mismo ocurre con Varadero, Cuba, donde podemos conseguir paquetes por U$S 1.300.

La opción “last minute” no está tan impuesta en Argentina como para considerarla, pero sí en otros países y en ese caso se pueden lograr mayores opciones

Con los hoteles sucede algo similar. Marchar hacia ciudades turísticas argentinas como puede ser Mar del Plata, Salta o Mina Clavero, tiene sus altos beneficios. Un hotel de tres estrellas en cualquiera de esos lugares cuesta entre 20 a 40% menos que en febrero o enero, porcentaje que se traduce mucha veces en un billete de 100 pesos.

Lo mismo ocurre con otros países. Italia, por ejemplo, tiene buenos precios en la mayoría de sus ciudades. Viajar antes o después del verano, implica conseguir ofertas de hasta un 20 o 50%.

Los cruceros, que se han instalado en los últimos años como una opción para el placer, también son más accesibles en marzo.

Disfrutar del turismo es una actitud y los perfiles se adaptan a climas, países, destinos y gustos.

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